Vengo Altiro. Piropo Chilensis.

sábado, junio 11, 2005

Muy buen paper!

Me encontre con este manifiesto "tren de Clave" en el blog de Fernando Flores y aunque todavia no lo leo, mi amigo Leo me lo recomendo.

martes, junio 07, 2005

¿Qué estamos decidiendo?

Ecología de la política Chilena (I)

Cuando ocurren a tan pocos kilómetros desencuentros y fenómenos de caos colectivos como es en el caso de Bolivia, no podemos sino estar agradecidos del clima político en nuestro país. No obstante, eso no puede ser un velo de tranquilización y conformismo en torno a los desafíos que el país posee y a los políticos que Chile necesita.
Y es cierto, la política como cualquier otra tradición humana, posee un mundo de prácticas, juegos, estilos, formas de moverse, que tendemos a vivirlas como constitutivas, es decir, son así. Lo explico de esta manera; cuando hay un cargo del estado que estaba en manos de un partido determinado y éste queda vacante por alguna razón, es “obvio” que el candidato al cargo es una persona que independiente de sus capacidades, debe aspirar al puesto por que le “toca” en la lógica de cuoteos sea del mismo partido o de otro del mismo conglomerado.
¿Quizás usted que lee estas lineas considera que es tal la obviedad de lo que expongo que hasta le parece poco inteligente de mi parte?

Hay más, estoy seguro que usted conoce personas, o candidatos o tal vez ha visto películas de líderes que al escucharlos hablar se siente conmovido, impresionado, llamados a ser parte de algo grande, difícil pero posible, dicho en chilenis se le pone la “piel de gallina”. Usted le cree, quiere ser parte de su anhelo, vislumbra un futuro próspero para sí y sus seres queridos-
¿Le ocurre esto con nuestro líderes políticos?

Insisto, debemos sentirnos orgullosos del país que tenemos y de nuestra clase política, pero eso no significa conformismo. Buscar la excelencia de nuestros líderes es cuidar Chile.

sábado, junio 04, 2005

Me fascina, pero no tengo tiempo... estoy agobiado.

“Me encantaría pero estoy loco de cosas que hacer”,”compadre realmente no me da la agenda”, “Pucha, que choro, pero en qué momento”.


Me impresiona que tengamos tan instaladas estas frases en nuestras conversaciones, vivimos llenos de anhelos pero nuestras agendas no nos permiten realizarlos.
Recuerdo que cuando estaba en la universidad, mi padre me pidió una serie de cosas que eran necesarias hacer hacer en mi casa. Mi respuesta fue precisamente “Papá en que momento, tengo miles de actividades”. Pero Jorge, replicó, tú y yo tenemos las mismas 24 horas del día, tú y yo somos personas inteligentes, ¿Qué hace que yo sea padre, marido, dueño de una empresa con bastantes empleados, encargado de mantener nuestra familia, y más aún tengo tiempo para cosas de la casa?

En ese tiempo no tomé conciencia de esa pregunta, pero con los años me pareció digna de ser reflexionada. ¿Por qué hay personas que tienen muchas mayores responsabilidades y ocupaciones que las que tengo yo, y con las mías apenas tengo tiempo para dormir? ¿De qué depende?
Cualquier persona que aspira a llevar a cabo sus anhelos personales, sociales, empresariales, artísticos, deportivos, u otros, puede caber de muy buena manera esta pregunta.

Considero que el trabajo duro es por cierto una variable, pero quizás no la más importante.
Mi punto es la capacidad de aprender, aquella “habilidad” que claramente podemos ver en su mayor expresión en los niños y que olvidamos a medida que vamos creciendo.
Los adultos nos vamos poniendo rígidos y arrogantes, no saber en nuestra cultura es un signo de debilidad que no queremos desnudar bajo ningún punto de vista.

El aprender vamos a interpretarlo no como entender, sino como la capacidad de hacer algo que antes no podía hacer. Es decir, vinculada a la capacidad de acción.
Yo he podido observar cómo año tras año, voy teniendo capacidad de realizar cosas que para mi antes habría sido inimaginable de poder hacer. Y cómo en mi lo he observado, también en muchas personas a mi alderredor.

Una pregunta importante que podríamos hacernos es ¿qué tengo que aprender para hacer con mayor excelencia y eficiencia lo que normalmente hago?
Y una segunda y trascendental pregunta es ¿Quién lo sabe hacer para que me pueda enseñar?

jueves, junio 02, 2005

No te salves


No tengo nada que agregar, este poema acuña mejor que nada el espíritu de este blog.
Saludos






NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

miércoles, junio 01, 2005

Redes y horizontes de posibilidades

Es normal que los individuos tengamos redes o relaciones con otras personas. Tenemos nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo. Estas relaciones muchas veces nos llegan o más bien nos tocan por la misma deriva de la vida, comenzamos un trabajo y vamos conociendo a otros compañeros con quienes comenzamos a crear un vínculo de intereses, prácticas y estilos comunes. Y por lo general, nuestras redes quedan ahí, es decir, en aquellas relaciones que mi círculo de acción “normal” me otorga.
Pues bien, hay otro tipo de personas que por tener alguna iniciativa particular o simplemente una práctica de conocer a otros, comienzan a ser creadores de redes. Conocí hace unos días a Roberto Arancibia (El mundo sigue ahí) y observé en él una persona que está creando nuevas redes en torno a sus preocupaciones y anhelos personales. Es decir, hay gente que entiende y practica la creación de redes como una manera de “aumentar capacidad”, como el crecimiento de su poder social, como mejora a su entendimiento de ciertas preguntas y desafíos que poseen.
Personalmente, la creación de redes y relaciones es una necesidad fundamental. Más aún para quienes queremos ir haciendo ciertos cambios sociales, en donde resulta básico el enredar a personas con talento, poder, capacidad de movilizar, capacidad de seducir e influir.
Asumo con fuerza, que la capacidad creadora de redes es una habilidad fundamental para las personas en gran cantidad de ámbitos de su quehacer. Para hacer una empresa, un proyecto social, una fiesta, un blog, para buscar trabajo, para hacer deporte, necesitamos edificar relaciones.

Y el punto en cuestión, es que en la medida que vamos construyendo redes de mayor poder, más capacidad de acción tenemos y lo más importante nuestro horizonte de posibilidades puede ser mayor.

¿Qué redes poseen los jóvenes de la población La Legua? Posiblemente tienen las relaciones familiares y amigos. Han conocido algún curita que vive allá, o una que otra vez, han visto a unos jóvenes de alguna universidad que fue a conversar con ellos cosa que no configura bajo ningún punto una red para ellos.

Cuando hablaba en el post anterior de “inclusión social”, en buena medida me refería a aquella capacidad y disponibilidad de crear redes que aumenten los horizontes de posibilidades para estos jóvenes de La Legua u otras personas que hemos ido desplazando a ghetos sociales, a la gente más popular del país. Sostengo que su pobreza habita en aquella carencia de redes sociales con más poder.
Si se fijan las “intervenciones en pobreza” no generan nuevas redes de largo aliento, porque como su nombre dice, son sólo intervenciones. (yo no tengo intervenciones con mi señora, yo tengo una relación).

lunes, mayo 30, 2005

Inclusión social

La exclusión social es una mirada que me resulta fundamental al momento de trabajar en torno a acabar con la pobreza en Chile. Es cierto que en los últimos 15 años hemos, como país, dado pasos importantes en sacar a chilenos de la pobreza e indigencia, pero también es cierto que el estándar que ponemos es precario. Las lógicas imperantes en esta materia son básicamente económicas, aparece la famosa “canasta familiar” como un criterio de medición. Hay millones de chilenos que viven con 170.000 pesos al mes, manteniendo a sus niños. Hay otro importante número de compatriotas que viven con menos de ese monto al mes.

La pobreza la podemos mirar también, como personas que están afuera de las posibilidades, de las oportunidades, de las ecologías sociales donde hay crecimiento económico. (educacional, cultural, político). Benito Baranda, habla de que en Chile hemos edificado “ghetos” sociales, erradicando a los pobres a círculos marginados de los espacios de poder social.

Es evidente que con políticas paternalistas no vamos a torcerle la mano al destino, pobres -como dicen algunos- existirán siempre, frase que por cierto, bajo ningún punto podemos abrazarla como verdad o resignación colectiva.
Incluir socialmente, es un camino por sobretodo humano y patriótico, que puede erradicar nuestra pobreza. Construir relaciones auténticas entre ciudadanos de mejor situación social y los que tienen una realidad marginada, es un camino. Hago atención a la palabra auténtica, pues creo que mucho del tratamiento a la pobreza es entendido como un fenómeno de estudio, incluso la palabra “intervención” es la preferida de muchos. ¿Les gustaría sentirse como Pinki y cerebro? Hablo de relación como un acto honesto, de cuidado mutuo, de interés mutuo, de aprendizaje mutuo. Lo que debe motivar nuestra búsqueda a respuestas en erradicar la pobreza no es sino un convencimiento profundo de que hermanos chilenos están marginados, y que no nacieron en cuna de posibilidades, como las que otros como yo o quizás algún lector de estas líneas pudo tener, lo que debe movernos no es la culpa, no es la injusticia como emoción resentida, sino simplemente el amor y el compromiso por otros que nacieron en la misma tierra. Cómo decía Dante Contreras, ¿Cuántos Nerudas, cuántos Arrau, cuántos Zamoranos, nos farreamos por tener esta lógica del juego?
Buscar formas de inclusión es la pregunta.

A propósito de esto, el próximo post se llamará: Las redes y los horizontes de posibilidades.

viernes, mayo 27, 2005

Que ondas wey. Se chingan si no hay pasión

Me invitaron a dar una charla a un grupo de jóvenes emprendedores mexicanos, que venían a Chile en el contexto de un premio por una empresa que habían creado.
Por cierto, conversamos algunas horas acerca de quienes eran, qué estaban haciendo, y fundamentalmente quiénes querían ser, y mi indagación fundamental fue la pregunta de qué les apasiona, por qué rayan, qué se les va la vida haciendo.
Sus respuestas fueron tímidas, y con desconcierto, “bueno wey, es que no sé, creo que mi carrera, es lo que me apasiona, pero no sé”

Pregunté, “no digo nadie, ¿pero me sospecho que apasionarse con cosas, marcos teóricos, reglas, está bien dificil?”, proseguí. Apasionarse -creo yo- tiene que ver con personas, con otros allá afuera de mi cabeza y ombligo. Yo he visto vibrar a diseñadores cuando su trabajo genera provocación y encantamiento a otros; he visto abogados vibrar cuando ven que más que saberse leyes, resuelven líos de personas, de gerentes de empresas; he visto vibrar músicos cuando ven que su arte conmueve y encanta a personas.

La pasión -sostengo-, no se encuentra sino en el valor que generamos a otros (que no se escuché que hablo de cosas sociales únicamente) evidencia el trabajo empresarial, el ser empleado de una compañía cualquiera, en ser empleada doméstica, en ser cualquier oficio.

¿Cómo imaginamos “narrativas” de nuestro trabajo que nos brinden pasión diaria y fecunda?

Fue bonito, pues mi amigos mexicanos, fueron observando y descubriendo que si tenían pasiones, y qué detrás de sus estudios o trabajos, había un compromiso por otros, por rostros por los cuáles querían jurársela al máximo.

Aparte me preguntaron ¿por qué los chilenos andamos tan enojados y tristes si tenemos un país, una sociedad, una tierra tan bella?

Chile y todos nosotros nos farreamos un gran capital.

Los jóvenes son unos de los capitales menos utilizados en nuestra sociedad. He descubierto a lo largo de mi trabajo en colegios y universidades, que nuestra educación ha planteado un formato educativo y de convivencia orientado “hacia adentro”. En el colegio o en las universidades, escuchamos por parte de los jóvenes, “no tengo tiempo, tengo demasiadas pruebas y trabajos”.
Al final, hemos construido la idea de que estar en el colegio, y estar en la universidad es estudiar únicamente y no queda tiempo para nada más.
Al joven de cuarto año de ingienería, no se le aparece ser hoy un actor en la crisis energética, reflexionando, discutiendo con profesores, y generando propuestas para el estado, los empresarios y para el país. ¿Por qué?. Desde mi opinión, porque le hemos creado a nuestros jóvenes una castración imaginaria bajo la bandera de que usted señor se está preparando hoy y cuando sea grande podrá hacer aportes.
Ayer mismo organizamos a un grupo de estudiantes de media de un colegio, para que le hicieran clases de reforzamiento a niños de las juntas de vecinos de Peñalolen. Decía yo, “Amigos entre ver mecano después del colegio y echarle una mano a niños que puedan hacer sus tareas pues sus papás están trabajando y llegan tarde, no hay por donde perderse”.
Ese joven de media es un actor para Chile hoy, no cuando sea grande.
Chile necesita además de chicos que hagan techos, iniciativas culturales, demandas legítimas por financiamiento, jóvenes que ofrezcan su energía, imaginación, ímpetu, y talento, metiéndose como actores en los desafíos “de grandes” que el país posee.

Nuestros jóvenes es un capital tremendo de capacidad para Chile, y claramente no lo estamos aprovechando, y de pasada castramos esa gran potencia y capacidad.