Vengo Altiro. Piropo Chilensis.

lunes, mayo 30, 2005

Inclusión social

La exclusión social es una mirada que me resulta fundamental al momento de trabajar en torno a acabar con la pobreza en Chile. Es cierto que en los últimos 15 años hemos, como país, dado pasos importantes en sacar a chilenos de la pobreza e indigencia, pero también es cierto que el estándar que ponemos es precario. Las lógicas imperantes en esta materia son básicamente económicas, aparece la famosa “canasta familiar” como un criterio de medición. Hay millones de chilenos que viven con 170.000 pesos al mes, manteniendo a sus niños. Hay otro importante número de compatriotas que viven con menos de ese monto al mes.

La pobreza la podemos mirar también, como personas que están afuera de las posibilidades, de las oportunidades, de las ecologías sociales donde hay crecimiento económico. (educacional, cultural, político). Benito Baranda, habla de que en Chile hemos edificado “ghetos” sociales, erradicando a los pobres a círculos marginados de los espacios de poder social.

Es evidente que con políticas paternalistas no vamos a torcerle la mano al destino, pobres -como dicen algunos- existirán siempre, frase que por cierto, bajo ningún punto podemos abrazarla como verdad o resignación colectiva.
Incluir socialmente, es un camino por sobretodo humano y patriótico, que puede erradicar nuestra pobreza. Construir relaciones auténticas entre ciudadanos de mejor situación social y los que tienen una realidad marginada, es un camino. Hago atención a la palabra auténtica, pues creo que mucho del tratamiento a la pobreza es entendido como un fenómeno de estudio, incluso la palabra “intervención” es la preferida de muchos. ¿Les gustaría sentirse como Pinki y cerebro? Hablo de relación como un acto honesto, de cuidado mutuo, de interés mutuo, de aprendizaje mutuo. Lo que debe motivar nuestra búsqueda a respuestas en erradicar la pobreza no es sino un convencimiento profundo de que hermanos chilenos están marginados, y que no nacieron en cuna de posibilidades, como las que otros como yo o quizás algún lector de estas líneas pudo tener, lo que debe movernos no es la culpa, no es la injusticia como emoción resentida, sino simplemente el amor y el compromiso por otros que nacieron en la misma tierra. Cómo decía Dante Contreras, ¿Cuántos Nerudas, cuántos Arrau, cuántos Zamoranos, nos farreamos por tener esta lógica del juego?
Buscar formas de inclusión es la pregunta.

A propósito de esto, el próximo post se llamará: Las redes y los horizontes de posibilidades.

viernes, mayo 27, 2005

Que ondas wey. Se chingan si no hay pasión

Me invitaron a dar una charla a un grupo de jóvenes emprendedores mexicanos, que venían a Chile en el contexto de un premio por una empresa que habían creado.
Por cierto, conversamos algunas horas acerca de quienes eran, qué estaban haciendo, y fundamentalmente quiénes querían ser, y mi indagación fundamental fue la pregunta de qué les apasiona, por qué rayan, qué se les va la vida haciendo.
Sus respuestas fueron tímidas, y con desconcierto, “bueno wey, es que no sé, creo que mi carrera, es lo que me apasiona, pero no sé”

Pregunté, “no digo nadie, ¿pero me sospecho que apasionarse con cosas, marcos teóricos, reglas, está bien dificil?”, proseguí. Apasionarse -creo yo- tiene que ver con personas, con otros allá afuera de mi cabeza y ombligo. Yo he visto vibrar a diseñadores cuando su trabajo genera provocación y encantamiento a otros; he visto abogados vibrar cuando ven que más que saberse leyes, resuelven líos de personas, de gerentes de empresas; he visto vibrar músicos cuando ven que su arte conmueve y encanta a personas.

La pasión -sostengo-, no se encuentra sino en el valor que generamos a otros (que no se escuché que hablo de cosas sociales únicamente) evidencia el trabajo empresarial, el ser empleado de una compañía cualquiera, en ser empleada doméstica, en ser cualquier oficio.

¿Cómo imaginamos “narrativas” de nuestro trabajo que nos brinden pasión diaria y fecunda?

Fue bonito, pues mi amigos mexicanos, fueron observando y descubriendo que si tenían pasiones, y qué detrás de sus estudios o trabajos, había un compromiso por otros, por rostros por los cuáles querían jurársela al máximo.

Aparte me preguntaron ¿por qué los chilenos andamos tan enojados y tristes si tenemos un país, una sociedad, una tierra tan bella?

Chile y todos nosotros nos farreamos un gran capital.

Los jóvenes son unos de los capitales menos utilizados en nuestra sociedad. He descubierto a lo largo de mi trabajo en colegios y universidades, que nuestra educación ha planteado un formato educativo y de convivencia orientado “hacia adentro”. En el colegio o en las universidades, escuchamos por parte de los jóvenes, “no tengo tiempo, tengo demasiadas pruebas y trabajos”.
Al final, hemos construido la idea de que estar en el colegio, y estar en la universidad es estudiar únicamente y no queda tiempo para nada más.
Al joven de cuarto año de ingienería, no se le aparece ser hoy un actor en la crisis energética, reflexionando, discutiendo con profesores, y generando propuestas para el estado, los empresarios y para el país. ¿Por qué?. Desde mi opinión, porque le hemos creado a nuestros jóvenes una castración imaginaria bajo la bandera de que usted señor se está preparando hoy y cuando sea grande podrá hacer aportes.
Ayer mismo organizamos a un grupo de estudiantes de media de un colegio, para que le hicieran clases de reforzamiento a niños de las juntas de vecinos de Peñalolen. Decía yo, “Amigos entre ver mecano después del colegio y echarle una mano a niños que puedan hacer sus tareas pues sus papás están trabajando y llegan tarde, no hay por donde perderse”.
Ese joven de media es un actor para Chile hoy, no cuando sea grande.
Chile necesita además de chicos que hagan techos, iniciativas culturales, demandas legítimas por financiamiento, jóvenes que ofrezcan su energía, imaginación, ímpetu, y talento, metiéndose como actores en los desafíos “de grandes” que el país posee.

Nuestros jóvenes es un capital tremendo de capacidad para Chile, y claramente no lo estamos aprovechando, y de pasada castramos esa gran potencia y capacidad.

viernes, mayo 20, 2005

Obesidad Mórbida

Sabes Jorge, nuestro problema no es sólo de salud, ojalá fuera únicamente eso. La verdad, es que no tenemos polola(o);
¿Por qué? pregunté.
Porque no tenemos plata.
¿Y por qué no tienen plata?
Porque no dan trabajo a los gordos, creen que somos flojos y además somos “anti estéticos”. Por que creí que tantos obsesos están postrados en sus dormitorios, ¿por qué son muy gordos?... No sr. porque tienen verguenza de sí, no se sienten útiles para nadie. Ahí está el gran sufrimiento.
Imagina ni el plan auge nos toma en cuenta, y claro, los políticos en tiempo de campaña obvio, pero dura tan poco...

MOMChile
Obesos Mórbidos, un problema de peso

Cobertura del helado

¿Usted entiende la tan bullada crisis de la energía?, ¿Cree que tendrá implicancias para usted?, ¿Cree que la crisis de la energía es más de fondo para el mundo que Argentina nos haya cortado la llave?. ¿Usted entiende por qué miles de jóvenes marchan por la ley de financiamiento?, ¿Usted conoce el plan Auge?, ¿Usted ha leído las promesas de los candidatos a la presindecia?, ¿Se las ha cobrado?, ¿Usted sabe en qué consiste la también bullada mala distribución del ingreso“verguenza nacional”?.

Me impresiona poderosamente que en nuestro país, nuestras discuciones suelen ser por la cobertura del helado, por lo que está arriba y no por lo que está en el barquillo. Por lo que tenga rating, por lo que suena polémico, por lo que sea correctamente político saber. ¿Cuántas veces usted ha discutido apasionadamente acerca de la derecha y la izquierda? ¿Se ha preguntado cuáles son las diferencias de una y de otra? ¿En qué consisten?

Quizás esta manera de conversar es tremendamente útil para opinar, pero de lo que tengo seguridad, que es absolutamente ineficiente para resolver y producir acción.

ADVERTENCIA: LOS MEDIOS NO INFORMAN CONSTRUYEN REALIDAD.

martes, mayo 17, 2005

El bloggear tiene una gracia que usted quizás no sabía

Habemos criaturas de la naturaleza como yo y varios otros que conozco, que tenemos una formidable capacidad de moverse, generar actividad, hacer andar la máquina con vehemencia. En otras palabras, activistas poseídos por las inercias. Solemos resolver distintos problemas con más y más actividades, perdemos muy rápido la capacidad de volver a la pregunta de qué estamos haciendo con mucha facilidad, de pronto nos surge una emoción de frustración.
Hay también un segundo segmento que es esencial en este post agregar, me refiero a miles de ejecutivos de nuestro país, operarios públicos y privados, que viven generando rutinas para producir algo en la lógica de la institución o empresa. Asumen que el trabajo es “hacer la pega”, llegar e irse al final del día. Por lo general, andan enojados con su propia vida, sus hormonas no “saltan de alegría” por su trabajo, su vida, sus pasiones, sus buenas ideas, un día se convirtieron en una rutina.

La práctica de Bloggear tiene un truco recomendable para estos dos segmentos al menos. Esta práctica nos tensa reflexionar a partir de nuestra acción cotidiana, hacernos preguntas, convertirnos en observador de nosotros mismos y asombrarnos de lo cambiante de nuestras propias vidas día a día, nos obliga a articular “narrativas” respecto a nuestra cotidianeidad que si fueran -como algunas veces creemos- iguales día a día, más tenderíamos a deprimirnos, ya que por cierto, nunca el día es igual al anterior.
Estoy observando y pensando colectivamente este fenómeno, les saldré pronto con nuevas reflexiones.
Sí les pido, puedan comentar sus propias expereriencias.

Es lo que hay no más.

Después del debate presidencial de las precandidatas de la concertación, comencé una campaña personal por escuchar las opiniones a partir de lo que habíamos visto en tan comentado hito.
Me encontré básicamente 3 tipos de evaluaciones asociadas a ánimos distintos entre sí.
Los firme de derecha, con alegría, con un segundo aire en el cuerpo. “Tenemos posibilidades”, ¿se dieron cuenta que las chiquillas no eran tal?, “Ya Juaco te toca a tí”.
Los firme de izquierda, con parsimonia arguyeron razonamientos tales como “Efectivamente Alvear y Michelle no son Lagos y no andan de capitanes de equipo de rugby”, “La era de la mujer, opera con otras reglas distintas, menos razón más emoción, menos liderazgo autoritario, más conversación y diálogo”.
El tercer partido político, es lo que denominé “cresta, creía que tenía candidato pero no lo tengo realmente”. Son quienes quedaron asustados de la puesta en escena de las candidatas. Con sensación de que algo no se viene bien, pero con temor a hablar mucho, pues criticar a las candidatas si no te gusta Lavín puede ser catalogado como injuria al sexo femenino u otro pecado capital.

Saben lo que escuché al final de todas esas entrevistas y es lo más amargo de este post.
“ES LO QUE HAY NO MÁS”

domingo, mayo 15, 2005

Imaginemos cómo sería...

Imaginemos que en nuestro país la gran mayoría de los chilenos tuviera acceso a computadores y a banda ancha. ¿Qué pasaría? En una pregunta de este tipo es fácil que aflore el ánimo nuestro de: "no pensemos cosas imposibles" o "hay otras urgencias" o "ya hemos hecho cosas pero no han resultado".

Partir pensando desde el prejuicio y desde lo que no creo posible, es partir pensando mal. Démonos el permiso de imaginar colectivamente que ocurriría con un fenómeno de este tipo, y fundamentalmente que resolveríamos en el marco de nuestros desafíos país, con computadores y banda ancha para todos.

Benito Baranda hablaba de que el centro del problema de la pobreza en Chile, es la exclusión social. Es decir, la gente más pobre de nuestro país, está marginada a "ghetos", marginada de oportunidades, y lo peor, es que seguimos marginándolos.

Imaginémonos, ¿qué pasaría en las poblaciones, en la cual la gente tuviera acceso a computadores y banda ancha? ¿Imaginemos niños que complementan su educación y la enriquecen?, ¿niños que tienen nuevas amistades y relaciones a nivel mundial?, ¿niños que poco a poco pueden interactuar en inglés?, ¿niños que pueden leer libros que en sus liceos jamás van a estar?, ¿niños que pueden comunicarse con sus familiares de otras regiones?, ¿niños que pueden ver películas o escuchar música que no pueden pagar?, ¿jóvenes que pueden tejer redes de trabajo y oferta?, ¿familias que cuando tengan a alguien enfermo puedan conocer comunidades de salud y ser guiados?, ¿personas que pueden tener su blog y construir identidad con otros? niños, jóvenes y personas que se incluyen...

Sólo estoy imaginando...
¿Cómo sería nuestro país?

¿Estamos haciendo bien las cosas en educación?

Hay muchas reacciones que me genera el texto escrito por Fernando Flores y John Gray "Entrepreneurship and the Wired Life" (El Espíritu Emprendedor y la Vida Wired). Y ciertamente la que más me preocupa es cómo estamos enfocando la educación en colegios, liceos, institutos y universidades.
Por mi trabajo, me ha tocado recorrer gran cantidad de establecimientos educativos a lo largo del país, conversar y trabajar con miles de jóvenes.
He mirado con angustia cómo padres humildes le han dado la posibilidad a sus hijos de estudiar en la educación superior, entregando un porcentaje importante de sus ingresos familiares por la esperanza de que el muchacho(a) tenga un futuro mejor que los papás, y he visto como eso no ha pasado, puesto que a pesar de tener carreras importantes como ingienería, derecho, entre otras, terminan desempleados, o en que haceres que no tenían que ver con sus espectivas. Me refiero a jóvenes y familias que al final del camino se sienten estafados, porque esperaban que la educación les prometiera un futuro próspero.

¿Estamos preparando a nuestra juventud para un mundo del trabajo del siglo XXI?

Es claro que no, nos centramos en conocimientos cuando estos cambian vertiginosamente, nos enfocamos a generar certidubre cuando en este mundo lo que más hay es flujo de cambios, enseñamos a la gente a "buscar pega", cuando tenemos que enseñar a que cada joven pueda crear ofertas, nos orientamos a lo local cuando este mundo es global.

Son definitivamente otras las competencias que le debemos ofrecer a nuestros jóvenes, en donde lo emprendedor sea el corazón de la educación, en donde los maestros puedan entenderse como desarrolladores de habilidades en los alumnos enfocados al mundo de hoy y no de hace 50 años.

sábado, mayo 14, 2005

"Quiero una escuela que me enseñe a preguntar"-Parte 2

Nuevas Preguntas...
1.- No encuentran que cuando conocemos algo nuevo, tendemos a meterlo en algún "cajon mental" existente de nuestras experiencias pasadas o nos enojamos si no lo entendemos. ¿Que hay de nuestra educación en esto? (creo que esto no le ocurre a los niños)

2.- Si en nuestra experiencia, aprendemos a caminar caminando, aprendemos a hablar hablando, si aprendemos a manejar manejando, aprendemos a amar amando, aprendemos a trabajar trabajando ¿por qué estamos tantas horas sentados en una sala de clase?

"Quiero una escuela que me enseñe a preguntar"

Preguntas
1.- ¿Los profesores enseñan lo que saben o lo que son?

2.- ¿Por qué en la medida que vamos "educándonos" y creciendo, nos vamos poniendo más arrogantes y con respuesta para todo?

3.- ¿Por qué muchos sentimos que cuando entramos en el mundo laboral, lo que aprendimos no tenía que ver con la "vida real"?

viernes, mayo 13, 2005

Rol de algunos medios "Farandulizar la política"

¿Qué ve la gente en sus casas acerca de la política y los políticos?
Ve muchas peleas, escándalos, desacuerdos por todo, descalificaciones al día. Algo así como los titanes del ring ¿Se acuerdan? Una gran maqueta mediática para vender y tener más audiencia.

Y conversando con algunos importantes periodistas, me decían "Jorge lo siento, a la gente le gusta esto" "Hay que meterle DANDY y MARLEN a la cosa" "Eso es lo que vende hoy"

Amigos periodistas, han pensado en el costo para Chile de mostrar esa cara de la política y de los políticos. ¿No han pensado que eso tiene que ver con la desidia colectiva, la no inscripción de los jóvenes a los registros electorales, el ninguneo que hacemos de gente que realmente sirve al país?

Yo no veo amor por Chile, veo deseo de vender a toda costa sin importar los costos para Chile.

¿No habrá otra forma?

Seguimos en Chile resolviendo algunas de nuestras diferencias con palos, piedras, combos y arrestos.
¿No habrá otra forma?
Créanme que no quiero culpabilizar a los jóvenes por ir detrás de lo que argullen es injusto, ni a las autoridades por lo que proponen como necesario, ni a los carabineros por hacer su labor. Eso amigos, no es el punto.

El punto es por qué tenemos que arreglarnos de esta manera. ¿No habrá otra forma de conversar, de que nos pongamos de acuerdo?.

Ayer le pregunté a varias personas acerca de este conflicto y sus consecuencias, algunos eran padres, otros estudiantes, otros profesionales y la respuesta fue "Va a pasar", "Oye si siempre pasa esto", "Parece que todavía nos queda el legado del pasado", "Que le poní, si siempre pasa eso con los cabros".

No podemos permitirnos hacer de esto algo de la normalidad, algo que es "parte del paisaje".

Yo honestamente no tengo la respuesta, pero sí me parece fundamental explorar con ustedes la posibilidades de construír otra forma en nuestro país de conversar y de resolver nuestros desacuerdos.

¿Hay otra forma?

jueves, mayo 12, 2005

Tengo un gran temor…

Este 2005 será un año especial, un año de campaña. Por ello, anhelo que sea un momento de reflexión profunda acerca de Chile, de mirar con honestidad qué estamos haciendo bien como país para fortalecerlo y observar también cuáles son nuestros problemas y tareas pendiente, y quizás sin tener las respuestas para resolverlas, poner ahí el acento de la discución.

Debo confesar, sin embargo, que me gobierna un gran temor. Un temor que se expresa en que la máquina de obtener votos nos atrape, nos gobierne, como si ese fuera realmente el juego, para después “hacer la pega”.

Temo que se nos llene la televisión de discusiones mediáticas dominadas bajo la misión del "debemos hacer noticia". Que nos veamos involucrados y entuciastas en “peleas chicas” , descalificaciones y que nos llenemos de aquellas promesas para hacer un poquito mejor la educación, la salud y el empleo, por ejemplo.

En este sentido, recuerdo una vez que realicé un “puerta a puerta” y me quedé conversando alrededor de tres horas con una familia. Gran parte de la conversación consistió en un racimo de pedidos que ellos me hacían, cada vez con más pasión, contándome extensamente cuando había ido tal o cual candidato a “prometerle cosas”, promesas que nunca se hicieron realidad. Al final de la conversación, les pregunté si ellos realmente creían que algo de lo que yo “aplicadamente” había tomado nota iba a pasar. Y su respuesta, con desazón, fue un rotundo NO.

No dudo, bajo ningún punto, del compromiso e intenciones de los candidatos, de sus legítimas convicciones, del interés válido -que se lo han ganado- de dirigir el país. Pero le tengo un gran temor al juego que TODOS NOSOTROS hemos inventado y del cual somos cómplices cada vez que estamos en un año electoral.

Por eso, prefiero pensar y quiero impulsar, que estos meses sean un extenso momento de imaginación responsable, de escucha honesta, de pensamiento colectivo y de movilizar a la comunidad por aquellas ambiciones que nuestro país puede y necesita encarar. Quiero anhelar que lo que vamos a poner en juego es al menos parte importante de nuestro futuro común.

Chile debe estar por delante. Y de nosotros, los chilenos, depende que este sueño sea posible. Tenemos una gran responsabilidad.

Atinemos por nosotros

Se buscan patriotas para hacerse cargo de Chile

Durante mis años de trabajo con jóvenes he conocido varios equipos dirigenciales. Particularmente recuerdo un trabajo de meses con un grupo de líderes de una prestigiosa universidad del país. Ellos estaban aburridos: 'hemos perdido el sentido', 'hemos perdido aquella mística', decían, 'pero queremos hacer algo sustantivo por nuestra universidad, vemos muchas cosas que no están pasando y otras que están pasando mal'. "Ya señores", les dije, "veamos qué les preocupa a los jóvenes de la universidad, partamos a escucharlos a descubrir sus preocupaciones a aprender de ellos. Parece que ustedes están muy en sus propias 'ideas' y han dejado de estar en conexión con sus compañeros de universidad".

¿Qué pasó? descubrieron que lo que ellos creían eran los problemas de todos, no eran efectivamente sus problemas; descubrieron que muchos de la gente con quién habían conversado tenía una tremenda esperanza en estos dirigentes pero se sentían defraudados por sus ausencia, descubrieron que era posible crear una visión e iniciativas con ellos -los entrevistados-, en fin, su ánimo cambió, sintieron la oportunidad de hacer ese algo sustantivo nuevamente.

Después de algunos meses y ya ellos en la dirigencia activa dentro de la universidad, me relataron que estaban algo cansados de la estructura política interna, donde hay personas que su compromiso más que con la universidad es con sus partidos y a su vez el compromiso del partido era desprestigiar al grupo existente, para alcanzar el poder en la elección siguiente. Lo importante de la historia, que ellos ya estaban consumidos en esa pugna interna, generando acuerdos con los partidos, cuidando su 'cuotita de poder' y como me decían, 'hemos perdido algo de mística'... Y por cierto apelé, "se han metido en los bolsillos las esperanzas, anhelos, preocupaciones de quiénes los han apoyado, en nombre del espacio político interno. No han sido capaces de seducir a los otros dirigentes a sacar la cabeza de la tierra de los macuqueos y pensar en grande con su universidad y corresponderle a vuestras visiones y compromisos trascendentes que han generado con muchos otros jóvenes".

'Es que tienes que entender que la cosa acá es así, siempre ha sido así, al igual que las otras universidades', me contraindicaron.

Y si ha sido así, ¿significa que tenemos que aceptar y hacernos los lesos?, no será que debemos preguntarnos ¿cómo se cambia este estilo, y posteriormente aprender a hacerlo distinto?, ¿no será que creemos que el mundo venía con este problema y con esta falla de origen?

La encrucijada, desde mi óptica, es aquella desidia y desinterés en lo común, que se complementa con "brillantes explicaciones" o culpabilidades, que nos dejan sólo parados en el mismo lugar, es una tranquilización y comodidad ante nuestras propios graves problemas y hermosos desafíos, como ante el mundo que a nuestra generación le tocó vivir, el mundo global, diferente, tecnológico, rápido, de carreras nuevas y otras que mueren, de conflictos insospechados, de nuevas maneras de terrorismo.

Chile no es únicamente un pedazo de tierra, con montañas, árboles, mar y cordillera. Chile somos nosotros, cada uno de nosotros constituye Chile. Y es que el país no es que tenga pobres, nosotros tenemos pobres, que por lo demás no son una condición "objetiva del país", sólo demuestra nuestra falta de vergüenza al creer en explicaciones inteligentes y en culpabilidades inertes. Chile no es que tenga políticos malos o chantas. Nosotros somos los chantas que producimos eso, nuestro desinterés crónico. Chile no tiene problemas de educación, cada uno de nosotros los tiene, nuestros hijos los tienen, nuestra comunidad – nuestro nosotros- abre la posibilidad para que existan esas tremendas deficiencias en educación.

Necesitamos patriotas, necesitamos y con urgencia ciudadanos que no les pasen inadvertidos los pedazos de Chile que no andan, que no deleguen esperanzas y culpabilidades, sino, tomen propiedad sobre estos.

miércoles, mayo 11, 2005

La urgencia de construir un nosotros

Somos parte de una cultura donde el éxito individual tiene el papel protagónico, "cada uno debe luchar para ser el mejor", pues esto trae los beneficios que anhelamos como un buen vivir, prestigio, tranquilidad familiar, seguridad personal, etc. Pero este arraigado estilo, ciega y oculta a su vez algo de fondo, que tiene directa relación con el futuro común, se olvida del sistema, del nosotros, al parecer "invisible".

Imaginemos un barco con navegantes que realizan con excelencia sus labores, donde cada uno ambiciona ser el mejor, pero de pronto, observan que con ese propósito han dejado de mirar hacia donde va el barco, han olvidado que el barco ha tenido innumerables problemas, algunos no han podido -como deseaban- realizar con éxito sus labores, se sienten solos y desconfiados de los otros, han perdido esa hermosa épica que los ha reunido dentro de la embarcación que era llegar a un destino sobrepasando las diversas complicaciones del viaje. Se han dado cuenta que su compromiso consigo mismo, es engañoso, porque finalmente el barco es problema de un nosotros, no de un conjunto de partes.

Chile es una extrapolación mucho más compleja que un barco, imagino, pero por cierto tiene elementos comunes. Chile requiere de personas que además de ser los mejores en sus puestos, compartan un sentido "vivo" y "épico" de hacia donde vamos, requiere personas "atentas" e "imaginativas" comprometidas a construir y apoyarse con otros.

Ahora no estamos hablando únicamente de ayudar al desvalido ni de no querer ser exitoso, ganar dinero, tener prestigio, tener un buen vivir. Por supuesto que no, hablamos de que es inseparable un entendimiento del éxito personal con el común.

Imaginemos una generación de personas que sólo conciben sus compromisos como "matar su propio piojo"; pasará lo mismo que el barco, pero con la diferencia de que ese barco (sin rumbo, reñido entre sí, desolado y sin sentido) será heredado por nuestros hijos y nietos.

Las inquietudes de Chile, no son de algunos, no son de los alcaldes, de los gobernantes, no son de los dirigentes empresariales, son nuestro problema común.

Apelamos a la construcción de una ética del nosotros, al compromiso de ser exitosos pero aparejado con la construcción de un legado que habita en el nosotros, apelamos al renacimiento de la concepción de aquellos patriotas que se comprometen a crear y cuidar nuestro país.

martes, mayo 10, 2005

Chile, creación colectiva

Nuestro país muchas veces nos resulta como algo invisible, una herencia merecida, algo que nos tocó y un regalo para algunos o un mal necesario para otros.

Personalmente miro con preocupación a quiénes piensan de esta manera. Chile no es sólo miles de kilómetros de mar y tierra, o 15 millones de habitantes. Chile es más bien, una creación colectiva, antepasados públicos o desapercibidos que han colaborado en construir lo que hoy tenemos, gozamos o sufrimos, es en definitiva lo que los chilenos en nuestro pasado común y en nuestro futuro (también común) seamos capaces de construir.

No podemos, si nos importa ese (también común) futuro entre chilenos, entendernos sólo como beneficiarios o testigos de las políticas y caminos que el país toma.
Atinar es, desde mi óptica, dejar la mezquindad e ilusoria comodidad de ser un observador.
Chile tiene un capital dormido; la tremenda creatividad, pasión, y amor de quiénes lo habitamos.
La pobreza, la delincuencia, la educación de excelencia, las buenas o malas instituciones, el respeto honesto entre los chilenos, las amenazas y oportunidades de la globalización, por nombrar preocupaciones relevantes, no son temas a resolver por algunos, más bien, son nuestros (también comunes) desafíos.

Chile es nuestra creación colectiva!