Vengo Altiro. Piropo Chilensis.

miércoles, mayo 11, 2005

La urgencia de construir un nosotros

Somos parte de una cultura donde el éxito individual tiene el papel protagónico, "cada uno debe luchar para ser el mejor", pues esto trae los beneficios que anhelamos como un buen vivir, prestigio, tranquilidad familiar, seguridad personal, etc. Pero este arraigado estilo, ciega y oculta a su vez algo de fondo, que tiene directa relación con el futuro común, se olvida del sistema, del nosotros, al parecer "invisible".

Imaginemos un barco con navegantes que realizan con excelencia sus labores, donde cada uno ambiciona ser el mejor, pero de pronto, observan que con ese propósito han dejado de mirar hacia donde va el barco, han olvidado que el barco ha tenido innumerables problemas, algunos no han podido -como deseaban- realizar con éxito sus labores, se sienten solos y desconfiados de los otros, han perdido esa hermosa épica que los ha reunido dentro de la embarcación que era llegar a un destino sobrepasando las diversas complicaciones del viaje. Se han dado cuenta que su compromiso consigo mismo, es engañoso, porque finalmente el barco es problema de un nosotros, no de un conjunto de partes.

Chile es una extrapolación mucho más compleja que un barco, imagino, pero por cierto tiene elementos comunes. Chile requiere de personas que además de ser los mejores en sus puestos, compartan un sentido "vivo" y "épico" de hacia donde vamos, requiere personas "atentas" e "imaginativas" comprometidas a construir y apoyarse con otros.

Ahora no estamos hablando únicamente de ayudar al desvalido ni de no querer ser exitoso, ganar dinero, tener prestigio, tener un buen vivir. Por supuesto que no, hablamos de que es inseparable un entendimiento del éxito personal con el común.

Imaginemos una generación de personas que sólo conciben sus compromisos como "matar su propio piojo"; pasará lo mismo que el barco, pero con la diferencia de que ese barco (sin rumbo, reñido entre sí, desolado y sin sentido) será heredado por nuestros hijos y nietos.

Las inquietudes de Chile, no son de algunos, no son de los alcaldes, de los gobernantes, no son de los dirigentes empresariales, son nuestro problema común.

Apelamos a la construcción de una ética del nosotros, al compromiso de ser exitosos pero aparejado con la construcción de un legado que habita en el nosotros, apelamos al renacimiento de la concepción de aquellos patriotas que se comprometen a crear y cuidar nuestro país.