Vengo Altiro. Piropo Chilensis.

jueves, mayo 12, 2005

Se buscan patriotas para hacerse cargo de Chile

Durante mis años de trabajo con jóvenes he conocido varios equipos dirigenciales. Particularmente recuerdo un trabajo de meses con un grupo de líderes de una prestigiosa universidad del país. Ellos estaban aburridos: 'hemos perdido el sentido', 'hemos perdido aquella mística', decían, 'pero queremos hacer algo sustantivo por nuestra universidad, vemos muchas cosas que no están pasando y otras que están pasando mal'. "Ya señores", les dije, "veamos qué les preocupa a los jóvenes de la universidad, partamos a escucharlos a descubrir sus preocupaciones a aprender de ellos. Parece que ustedes están muy en sus propias 'ideas' y han dejado de estar en conexión con sus compañeros de universidad".

¿Qué pasó? descubrieron que lo que ellos creían eran los problemas de todos, no eran efectivamente sus problemas; descubrieron que muchos de la gente con quién habían conversado tenía una tremenda esperanza en estos dirigentes pero se sentían defraudados por sus ausencia, descubrieron que era posible crear una visión e iniciativas con ellos -los entrevistados-, en fin, su ánimo cambió, sintieron la oportunidad de hacer ese algo sustantivo nuevamente.

Después de algunos meses y ya ellos en la dirigencia activa dentro de la universidad, me relataron que estaban algo cansados de la estructura política interna, donde hay personas que su compromiso más que con la universidad es con sus partidos y a su vez el compromiso del partido era desprestigiar al grupo existente, para alcanzar el poder en la elección siguiente. Lo importante de la historia, que ellos ya estaban consumidos en esa pugna interna, generando acuerdos con los partidos, cuidando su 'cuotita de poder' y como me decían, 'hemos perdido algo de mística'... Y por cierto apelé, "se han metido en los bolsillos las esperanzas, anhelos, preocupaciones de quiénes los han apoyado, en nombre del espacio político interno. No han sido capaces de seducir a los otros dirigentes a sacar la cabeza de la tierra de los macuqueos y pensar en grande con su universidad y corresponderle a vuestras visiones y compromisos trascendentes que han generado con muchos otros jóvenes".

'Es que tienes que entender que la cosa acá es así, siempre ha sido así, al igual que las otras universidades', me contraindicaron.

Y si ha sido así, ¿significa que tenemos que aceptar y hacernos los lesos?, no será que debemos preguntarnos ¿cómo se cambia este estilo, y posteriormente aprender a hacerlo distinto?, ¿no será que creemos que el mundo venía con este problema y con esta falla de origen?

La encrucijada, desde mi óptica, es aquella desidia y desinterés en lo común, que se complementa con "brillantes explicaciones" o culpabilidades, que nos dejan sólo parados en el mismo lugar, es una tranquilización y comodidad ante nuestras propios graves problemas y hermosos desafíos, como ante el mundo que a nuestra generación le tocó vivir, el mundo global, diferente, tecnológico, rápido, de carreras nuevas y otras que mueren, de conflictos insospechados, de nuevas maneras de terrorismo.

Chile no es únicamente un pedazo de tierra, con montañas, árboles, mar y cordillera. Chile somos nosotros, cada uno de nosotros constituye Chile. Y es que el país no es que tenga pobres, nosotros tenemos pobres, que por lo demás no son una condición "objetiva del país", sólo demuestra nuestra falta de vergüenza al creer en explicaciones inteligentes y en culpabilidades inertes. Chile no es que tenga políticos malos o chantas. Nosotros somos los chantas que producimos eso, nuestro desinterés crónico. Chile no tiene problemas de educación, cada uno de nosotros los tiene, nuestros hijos los tienen, nuestra comunidad – nuestro nosotros- abre la posibilidad para que existan esas tremendas deficiencias en educación.

Necesitamos patriotas, necesitamos y con urgencia ciudadanos que no les pasen inadvertidos los pedazos de Chile que no andan, que no deleguen esperanzas y culpabilidades, sino, tomen propiedad sobre estos.